lunes, 22 de mayo de 2017

Bienes Comunes y lxs Robatierras

Lunes 22 a las 7. CentroCultura-palacio Valdecarzana Avilés. ROBATIERRAS.
El documental 'Robatierra', sobre la lucha por la tierra del pueblo Nasa del Cauca, ganó el premio al mejor Documental del Sur en el Festival de Cine de La Habana.
Ciudad Viva: ¿Por qué el tema de Robatierra?

Margarita Martínez:
La lucha por la tierra es recurrente: por ella se ha desplazado, masacrado y asesinado a generaciones de colombianos a través de nuestra historia. Los últimos quince años muestran a campesinos, afros e indígenas masacrados y desplazados de sus regiones para crear grandes latifundios. Es un horror que el país no asume de manera integral. En el caso indígena, de lo que trata Robatierra, es más dramático. Por siglos ellos han tratado de conservar sus tierras y decidir sus vidas. Esto se volvió casi imposible en un país que se acostumbró a manejar las contradicciones sociales y políticas por medio de la violencia. Los sectores pudientes maltratan o ignoran a los que no tienen, y la concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos es sencillamente oprobiosa. Todo esto hace que el tema de la tierra sea un tema tan vigente hoy como hace 60 años.
C.V.: ¿Usted es una documentalista con alto compromiso político?
M.M.:
Yo no me definiría así. Mi espíritu es la búsqueda, la curiosidad, tratar de comprender, mostrar realidades que veo, que la gente no conoce. A través de un documental se puede dar un contexto, una profundidad que no se logran en una nota periodística. Me gusta mostrar los Robatierra, el mejor documental del sur grises, volver complejas las respuestas. En el documental La Sierra filmamos un año continuo y tardamos otro año en editar. Con Robatierra trabajamos cuatro años. Los tiempos que vivimos fueron distintos en lo rural y más en el mundo rural indígena.
C.V.: ¿Qué busca con las películas que hace?
M.M.:
Quisiera develar situaciones que no se conocen mucho. Tal vez -y lo dejo como una posibilidad- creo que con mayor conocimiento, con más consciencia, con un mejor entendimiento de la realidad, se pueden cambiar cosas. Hago los documentales porque me importa la gente, porque pienso que son realidades que vale la pena que se conozcan. Pero los hago independientemente de si eso deriva en una acción concreta. En el caso de La Sierra, la acción surgió por iniciativa de fundaciones, de personas y de la alcaldía de Medellín. Se entregaron becas, los comedores comunitarios se ampliaron, entre otras cosas, y eso es bueno para la gente. Pero la estructura de exclusión, de marginalidad, de falta de oportunidades laborales se mantiene. Incluso el fenómeno de las bandas y la violencia continúa vigente, de otras maneras. Eso lo refleja el documental.
C.V.: ¿Cómo ha recibido la crítica sus trabajos?
M.M.:
Muy bien. La Sierra recibió más de una decena de premios. Fue reseñada en periódicos como The New York Times y se vio en festivales y televisión en más de 30 países. En Colombia fue el documental más visto en todos los años según Caracol, y se hizo seguimiento a los protagonistas. Hubo artículos sobre el barrio, y hasta caricaturas y reflexiones, y se usa en clases de religión, historia, derecho y sicología en colegios y facultades de universidades nacionales e internacionales. Eso no lo esperábamos, pero sucedió. El año pasado fue uno de los cinco documentales de América Latina que más se vendió en Estados Unidos. También he aprendido que cada película tiene sus detractores. Cuando la presentamos en los festivales de Toronto y Nueva York, en el público hubo colombianos de origen que reaccionaron negativamente con el argumento que develar esas realidades era hablar mal de Colombia. En el caso de Robatierra, el premio al mejor Documental del Sur es nuestra primera calificación y estamos muy contentos.
C.V.: Como ciudadana de Bogotá, que ha vivido alejada de las realidades que documenta, ¿por qué le interesan?
M.M.:
Nací en Cartagena y Bogotá es mi ciudad desde que tenía un año. Como periodista de la agencia de noticias Associated Press, vivía en Bogotá, pero viajé por todo el país escribiendo historias sobre guerra, esfuerzos de paz, organizaciones comunitarias, etc. Mi trabajo se desarrolló siempre más en las regiones que en Bogotá. Conocí el país de la manera más cruda y pienso que eso me marcó.
C.V.: ¿Usted cree que más incentivos ayudarían a que haya más producciones?
M.M.:
Hay incentivos nacionales y algunos territoriales, como el caso de Bogotá, pero insuficientes. Hacer documentales cuesta. Muchos talentos no se atreven o se quedan a la mitad por los costos. A lo económico debe sumarse mayor acompañamiento y entrenamiento.
C.V.: ¿En qué está trabajando ahora?
M. M.:
Estoy terminando La Ola Verde, un documental sobre el proceso electoral de las elecciones presidenciales pasadas y todo el fenómeno de la 'Ola Verde' que surgió alrededor de la candidatura de Antanas Mockus. Lo veremos en las próximas semanas en televisión.